Empecé Chloe Bennett porque no encontraba lo que quería ponerme.
Tres artesanas, seis piezas, un taller en Ibiza.
Trabajé años en marcas grandes y conocía bien lo que pasaba detrás. Qué tejidos se usaban, dónde se cosían, quién los hacía. Y conocía también la distancia entre lo que costaba hacer una pieza bien y lo que se pagaba por ella en tienda.
Chloe Bennett es la marca que me hubiera gustado encontrar en aquella época. Seis piezas, tejidos europeos, hechas a mano en Ibiza, sin productos de origen animal. Una marca pequeña que diseña pensando en quien la lleva, no en quien la vende.
No buscamos crecer rápido. Buscamos que abras el armario, veas un Mini colgado tres veranos seguidos y sigas pensando que es el mejor que tienes.
Lo que no hacemos.
No usamos productos de origen animal.
Cero seda, lana, piel o plumas. Solo tejidos vegetales certificados: lino europeo, algodón orgánico GOTS, viscosa vegetal, cupro de origen forestal. Los botones son de coco. Las etiquetas, de algodón reciclado.
No producimos por temporadas.
Trabajamos por colecciones pequeñas. Cada colección vive el tiempo que tiene que vivir. Las piezas no se descatalogan para forzarte a comprar la siguiente.
No vendemos por intermediarios.
No estamos en multimarca, ni en outlet, ni en marketplaces. Solo en chloebennett.com. Una marca pequeña que cabe en una mesa de cuatro personas.
No usamos urgencia falsa.
Nunca verás cuentas atrás, "últimas unidades" inflados ni descuentos inventados. Si una pieza se agota, vuelve cuando se pueda hacer bien. Si no, se queda agotada.
El taller.
Nuestro estudio está en Ibiza. Tres artesanas — Sofia, Marta e Inés — cortan, cosen y revisan cada pieza a mano. Producimos poco para no dejar piezas en stock que nadie va a llevar.
De la primera muestra al embalaje final, la prenda no sale del taller. Te llega con las puntadas de la persona que la hizo, no con un código anónimo de operario.